El trabajo de Alba Mozas siempre ha tenido la constante del cuerpo y  el hogar. Su obra parte de este leitmotiv para explorar la maternidad, la soledad, la discapacidad, la búsqueda de uno mismo o la sexualidad. Su reinterpretación de Mamá (2014), en la que fusionó la escultura con la performance, fue presentada en la Plaza de la Catedral de Teruel en una intervención efímera titulada Mudar la Piel y, más adelante, en algunos locales culturales de la ciudad. Fue la avanzadilla de lo que estaba por llegar. Su relectura de Louise Bourgeois le valió una beca DKV para una estancia en la Universidad Politécnica de Valencia, donde creó su escultura Trescientos sesenta y cinco (2014) con la que ganó una mención especial del jurado.

      Más tarde, este trabajo fue ampliado y la obra se convirtió en parte central de la exposición presentada en la Escuela de Artes de Teruel en febrero de 2015 con el título 365. Fue la primera gran muestra de la artista y es la que hoy en día es esencial para entender su mirada hacia el mundo y el arte. La casa -también presente en su logo-, la ironía, el doble sentido y la carga emocional de una pérdida familiar se mezclaban en una propuesta multidisciplinar en que se exhibió pintura, escultura e instalación combinados con poemas de una escritora, para la que más tarde diseñaría la portada del libro Salvaje Intimidad (2016).Todo este trabajo la llevó a poder relacionarse en 2016 con artistas consagrados del panorama español como María Carmen Martínez Samper, en Cosa de dos, y el siempre polémico Abel Azcona, en una intervención en los Pozos de Caudé, Desafectados, homenaje a los fusilados durante la Guerra Civil Española.

 

     En 2017 presentó Ardilla en el Espacio Luvitien, una serie fotográfica realizada junto a Selma Terzic. Aquí pretendió explorar lo irracional a través de la introspección, las vivencias y los recuerdos para animar al espectador a mirar en sus entrañas. Recordaban el más puro surrealismo de fotógrafos y pintores como Man Ray, Max Ernst o Hans Bellmer. En 2018 viajó con esta misma muestra hasta la Casa Membrillera de Vinaròs, recibiendo una cálida acogida de las autoridades de la ciudad, los medios de comunicación y el público.

      Su último trabajo este 2019 fue un adelanto de sus nuevos intereses. Participó en la exhibición colectiva Ellas Hablan, en la biblioteca madrileña Eugenio Trías del Retiro, con una fotografía. Su cuerpo desnudo se presentaba semioculto por una delicada línea, un trazo que la artista entiende como la conexión entre todos los seres humanos, el alma, sin distinciones de género, raza o posición social. En la actualidad, sus autorretratos y su anterior introspección han dado paso a un enfoque más social. The Poses of the soul, un nuevo proyecto en el que pretende unificar todo tipo de colectivos y retificar que todos somos iguales a pesar de las diferencias.

 

Juan Carlos Calvo - Graduado en Historia del arte por la Universitat de Barcelona y la Università Ca' Foscari di Venezia

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